Familia Rosas Maya: José, Miriam y sus dos hijos, en la selva de Junín

Cuando abrí este sitio no existía casi nada de lo que ves aquí

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Cuando abrí este sitio, mis hijos no existían. Miriam tampoco estaba — no la conocía todavía. Ni siquiera se llamaba familiarosasmaya.org: se llamaba ircontecnologia.org.

Captura del homepage original de ircontecnologia.org en 2015, con el título del sitio y una foto de Pepe trabajando en la oficina del Instituto Lingüístico de Verano

Lo abrí con una intención bastante concreta: que existiera un lugar en español donde alguien pudiera encontrar información y vivencias misioneras. Porque cuando yo empecé este camino, hace unos trece años, eso fue de los aspectos más difíciles de encontrar.

La decisión de servir como misionero tomó su tiempo. Pero una vez firme en ella, averiguar cómo servir resultó igual de difícil. En inglés había buena información, pero casi todas esas puertas estaban cerradas para alguien como yo.

Preguntar en la iglesia tampoco era sencillo, y quiero decirlo sin reclamo pero con claridad: muchas iglesias simplemente no sabían cómo guiar a alguien que respondía al «heme aquí, envíame a mí» (Gracias a Dios eso ha ido cambiando en algunos lugares).

Sólo llegué a encontrar un lugar con buena información en español. Y fueron más allá: cuando los contacté, se tomaron el tiempo de escucharme y de orientarme — alguien se sentó a escuchar a un muchacho que no sabía ni qué preguntar, y me dio coraje.

Debo confesar algo más de esos primeros años: me costaba llamarme misionero. Daba algo de vergüenza. En la cabeza de mucha gente, y también en la mía en ese tiempo, el misionero venía de afuera, hablaba otro idioma, era alto, blanco y llegaba en avión. ¿Un latino podía serlo? ¿Aún si era de la selva? Hoy sé que sí con toda seguridad, pero entonces no me era nada claro — y menos siendo del interior del país. Quizá por eso el sitio empezó hablando de lo que yo hacía, y no de lo que yo era.

Sesión de capacitación en tecnología, primeros años de ircontecnologia.org

Lo que pasó desde entonces

Trece años después, la lista de mi experiencia sirviendo con SIL está aquí mismo, entrada por entrada. Luego Miriam llegó, cuando yo ya había dejado de sentir miedo por mi labor; llegó cuando debió llegar, ni temprano ni tarde. Llegó con lo que le faltaba a mi vida y a mi ministerio, y confío en que yo igual para ella. Después llegaron nuestros hijos y el trabajo con los nomatsiguenga: alfabetización y escritura en su propio idioma. Y se agregaron aquí nuestras vivencias juntos, las mudanzas, los sustos, las esperas y también cosas que salieron mejor de lo que pedimos.

Nada de eso estaba el día que registré aquel dominio.

El devocional de antes de dormir

Esta semana leíamos con mi hija su Biblia para niños. Tocaba la parte en que el pueblo de Israel ya cruzó el mar Rojo y va caminando por el desierto: la nube de día, la columna de fuego de noche y el maná.

Página de una Biblia para niños abierta, con la ilustración del maná cayendo del cielo junto al texto que relata el paso del pueblo de Israel por el desierto

Cuando leo esto, lo primero que se me ocurre es «qué necios». Están viendo y no ven, como dicen en México. Tienen el mar abierto todavía fresco en la memoria, tienen el desayuno servido sin haberlo sembrado — y reclaman.

Y sin embargo yo también me descubro quejándome. Ese «qué necios» le queda a todo el mundo, y los misioneros no estamos exentos — a veces somos de los primeros de la fila.

Un sitio web no arregla eso. Pero sirve para lo mismo que la nube y la columna de fuego: dejar constancia. Para mí es memoria; para nuestros socios en oración y sustento, prueba constante de la labor real; para alguien más, ojalá sea prueba de que se puede — que si el Señor llama, también dirige, y también sostiene.

Por eso la remodelación de nuestra página

Con ese mismo criterio, nos tomamos un tiempo para remodelar el sitio: no sólo para que se vea bonito, sino para que sus secciones se entiendan mejor.

Si es tu primera vez aquí, en el blog guardamos experiencias de campo, escritas como se viven; en noticias publicamos la versión resumida de lo que también comunicamos, de forma más privada, a nuestro equipo de oración. Y hay dos secciones que antes no existían: El campo, sobre lo que hacemos con los nomatsiguenga, y La red, sobre nuestra labor con otros proyectos en América.

Y hay un lugar para escribirnos: esta página, y otros detalles que esperamos hagan tu lectura más amena y alentadora.

Así que date una vuelta por el archivo. Busca una carta vieja y léela sabiendo cómo siguió la historia. Es un buen ejercicio — a mí me cuesta quejarme después de leer alguna noticia o entrada antigua.

Si estás donde yo estuve

Y si llegaste aquí porque le estás dando vueltas a lo mismo que yo al inicio, escríbenos. Tenemos ideas de cómo servir que te sorprenderían.

Con cariño en Cristo,
Pepe y Miriam

Pepe y Miriam, misioneros transculturales

Pepe & Miriam

Somos Pepe y Miriam, misioneros transculturales en la Base Misionera Antioquia, y servimos también con SIL a grupos indígenas en las Américas. Miriam en alfabetización y Desarrollo del Idioma, Pepe como coordinador del área de tecnología, un puente entre la tecnología y los misioneros.

Conoce nuestra historia completa →

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